Por Mariángel Suárez Así lo veo yo

Instagram : @masuárez_7

Twitter : @masuárez7

Lo encontré. Conseguí un término que se acerca mucho a, lo que yo siento cuando tengo que hablar sobre el mapa social de Venezuela. Muchos le llaman migrar, irse, buscar algo mejor. Pero cuando sucede de la manera que, al día de hoy, está pasando en nuestro país, no puede tener otro nombre, pues sólo puede llamarse: Diáspora. Según el diccionario es la dispersión de un pueblo o comunidad humana por diversos lugares del mundo, y según la historia la vivieron, especialmente, los judíos. Pero según lo que yo veo, también la está sufriendo Venezuela.

Sus consecuencias. Miles de familias disgregadas y millones de personas aprendiendo a vivir en soledad. Atravesando un duelo bien sea porque se fue un ser querido, se les murió alguien por falta de muchas cosas o se las arrebató la inseguridad. Entonces nos queda vivir y atravesar las etapas de duelo. La primera negar con ese desesperado “no puede ser” que nos deja sin piso y sin norte; luego la rabia del por qué tuvo que pasar, hasta llegar a la resignación, cuando decimos ni modo a seguir adelante. El mundo no se detiene.

No es la primera vez que la soledad es un tema para mí. Hay muchas maneras de hablar de esto no sólo es estar solo sino sentirse así aún en medio de una multitud. Actualmente, estamos aprendiendo a vivir en soledad y a aceptar que soltar es mejor que apegarse a alguien que ya no está.

La dispersión que vivimos los venezolanos nos ha dejado nuevas tareas. Hemos tenido que aprender a vivir con la atomización de los afectos que, inevitablemente, te obliga a elevar lo cotidiano al nivel de extraordinario. O lo que es lo mismo, aprender a vivir en soledad y disfrutar de quienes están contigo, hasta que simplemente se unan a la huída.

He escuchado con atención el silencio de mis afectos. Ha sido brutal lo que revelan. Algo así como que la soledad es inolora porque ya no reconoces el aroma que te rodea, ni el de quien está a tu lado (y pensar que a veces eso era estar en casa). No tiene sabor, porque hace tiempo que no prueban el sazón de alguien que te ofrece costumbres. Pero la soledad lo que no es “indolora” porque las emociones están implicadas de principio a fin. Sin embargo, todos aprendimos que la vida continúa y que adaptarnos a las ausencias es la mejor opción.

Escuche con atención hace poco una verdad, de esas circunstanciales, es decir, que sirven ahorita y para más adelante no lo sé. Alguien me dijo, algo así, como que quienes están lejos y tienen mucho frío, o mucho calor, o están muy cansados recorriendo calles que le son extrañas pero poco a poco le son más frecuentes usan esos momentos para pensar, para sentir y seguro para preguntarse ¿se acordarán de mí?. Mi respuesta sería esta: si ustedes hicieron un buen trabajo, con seguridad los extrañan, los citan y hasta los añoran.

Ante esto, no me queda más que, tener la certeza, de que en el camino que sea que emprenda, siempre seré unas de esas raras personas que nunca se rendirán, así como los millones de venezolanos dispersos por el mundo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Ingrese su nombre aquí