El líder venezolano recibió el calor de la diáspora venezolana que le esperó durante horas bajo la lluvia, mientras evitó la polémica en torno a la visita y destacó la buena relación con España.

Con el puño en alto y agitando la bandera de Venezuela el presidente encargado, Juan Guaidó, se asomó al balcón del emblemático Palacio de Correos en la céntrica Puerta del Sol en Madrid y gritó “¡Si se puede!” a los miles de venezolanos que acaban de escucharle. “No importa que llueva, que nada, teníamos que escuchar a nuestro presidente para escuchar su mensaje lo que nos iba a decir a todos los venezolanos”, afirma María Quijada, una abogada, que ejerció durante 27 años en su país y que tuvo que abandonar el país por la escasez. “Estoy aquí por mis hijos. El régimen debe dar la oportunidad a la gente joven de reconstruir nuestro país”.

Guaidó se refirió desde la tarima a los jóvenes, a los estudiantes, a las enfermeras, a los maestros que pasan penurias a diario pero que siguen en Venezuela, a los que recordó también durante los actos oficiales del día. “En algunos años sus hijos, algunos no conocen Venezuela, nos van a preguntar por la historia, ‘¿qué estabas haciendo en los momentos más difíciles del país”. Después de esta gira, aseguró, que los siguientes pasos son “unificar todo lo que tenemos, van a venir sorpresas: regreso pronto a Venezuela”, dijo entre aplausos. (Guaidó violó la prohibición de salir de su país para iniciar una gira europea en busca de apoyos para revitalizar su pulso por el poder con el régimen chavista de Nicolás Maduro). “De su gira europea aseguró que extrae una conclusión: “No estamos solos, estamos juntos en esto”.

Los asistentes le escucharon en silencio, algunos asentían con la cabeza, por momentos agitaban sus banderas y gritaban “¡Libertad!”. Guaidó instó al público a seguir adelante para “vencer la última dictadura en Latinoamérica. ¡Nos vemos en casa!”, gritó desde la tarima antes de trasladarse a la sede de la Comunidad de Madrid donde la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso le entregó la medalla Internacional de la Comunidad de Madrid. La organización pidió un aplauso para agradecer la acogida de los españoles a los venezolanos. Entre el público también había malestar por cómo ha atendido el Gobierno español la visita. “Lamentablemente este gran país, que nos ha acogido, al que adoramos, su presidente no recibió al Juan Guaidó, que sepa que los venezolanos queremos libertad y sentimos que la unión que ha hecho con el grupo Podemos no es bueno para España”, dice Cielo Faiz, tras escuchar a Guaidó. A diferencia de otros países que visitó, como Reino Unido donde se entrevistó con el primer ministro Boris Johnson, o Francia, donde se vio con el presidente Emmanuel Macron, en Madrid tuvo que conformarse con una reunión con la ministra de Exteriores, Arancha González.

La polémica sobre el trato al presidente encargado, reconocido por medio centenar de países, ha estado latente en la jornada que comenzó en el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas donde fue recibido por una comitiva oficial de una treintena de personas encabezada por su representante diplomático en España, Antonio Ecarri y Lilian Tintori. Además de varios diputados exiliados en España. Algunos pasajeros venezolanos se encontraron por sorpresa con llegada del presidente encargado, como Eduardo Acevedo que tuvo que marcharse hace 7 meses de su país por la situación venía de otro vuelo de Varsovia y le esperó para saludarle. “Yo creo que Guaidó es la esperanza y le tenemos que dar apoyo. Hasta el final. Él fue electo por la Asamblea Nacional y a él le corresponde”.

“Estoy muy emocionado de estar en Madrid para reunirnos con nuestra diáspora por una causa que hoy une a todos los venezolanos”, dijo Guaidó a su llegada a barajas donde fue recibido con gritos de “presidente” y “Venezuela libre”. En ese momento, evitó la polémica que ha marcado el viaje y salió para cumplir con la primera cita de su apretada agenda: una reunión con el líder de la oposición española, Pablo Casado, del Partido Popular, antes de entrevistarse con la ministra de Asuntos Exteriores y el secretario de Área de Relaciones Internacionales del PSOE, Héctor Gómez.

Los principales partidos de la oposición se han desmarcado de la postura del Gobierno, y en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento de Madrid, ambos gobernados por el PP, le han dado honores de presidente.

Guaidó recibió de manos del Alcalde José Luis López Almeida le entregó las llaves de la ciudad, un honor solo para los jefes de Estado. El líder venezolano aceptó la Llave de Oro de la capital española en nombre de los venezolanos más humildes, a los que recordó en sus apariciones públicas. “Venezuela no es un país polarizado es un país unido luchando contra una dictadura”, aseveró. “Debemos detener la guerra del Estado contra el ciudadano”

Después del acto oficial sostuvo reuniones con Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Santiago Abascal (Vox), que han discrepado sobre el trato que ha recibido. También se entrevistó con el expresidente del Gobierno José manía Aznar, quien acudió al acto con su esposa, Ana Botella, exacaldesa de Madrid. En el acto también estuvieron destacadas personalidades venezolanas como Miguel Henrique Otero, director de El Nacional, y el alcalde de Caracas exiliado, Antonio Ledezma, quien en declaraciones a El País destacó la “contundencia” de la gira europea de Guaidó y consideró que si Pedro Sánchez no le ha recibido es “ por el contexto de la política española”. “Todavía Juan Guaidó no se ha ido, así que tiene chance de recibirlo aunque sea de madrugada en el aeropuerto”

En un intento por rebajar la polémica, Juan Guaidó destacó en declaraciones a la prensa la buena relación que han tenido siempre ambos países, reconoció que Sánchez fue uno de los primeros mandatarios europeos en reconocerle como presidente encargado hace un año y le invitó a visitar el país. “Nos cruzamos en Davos y ha sido difícil coordinar agendas. Espero en los próximos meses poder recibir al presidente español en Venezuela”, dijo a la prensa antes de dirigirse a la comunidad venezolana, que ya supera las 300.000 en España y casi  60.000 en la Comunidad de Madrid.

El Pais

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