Miguel Peña G.

@miguepeg

Como señalamos en el artículo anterior, en las horas apremiantes que vive la sociedad venezolana, gracias a la desenfrenada acción represiva de la dictadura, la Defensoría y la Fiscalía deberían ser las instancias del poder ciudadano, encargadas de vigilar y defender los derechos humanos, y el estado de derecho de los ciudadanos. Sin embargo, en el mundo al revés que nos endosó Chávez desde el año 98, estas dos instituciones han estado secuestradas por la ideología política y los designios del chavismo-madurismo.

Detenernos a mirar el papel del defensor del pueblo, Tarek W. Saab, es casi nauseabundo. A pesar de tener a cuestas cierto historial de poeta y defensor de los DDHH, Saab, ha sido “diligente” en una sola cosa, forjarse el sentimiento de rechazo más grande que funcionario alguno haya tenido en Venezuela. Su autismo institucional y la sesgada visión sobre la realidad venezolana, han permitido que la dictadura viole sistemáticamente los más elementales derechos que deben tener los ciudadanos; el derecho a la vida, por ejemplo.

Devenido en una suerte de “defensor del pueblo digital”, Tarek William, resuelve las cosas a través de su cuenta oficial de Twitter. Claro, no sabemos si dicha estrategia de dirigir la defensoría con 140 caracteres, es para lavarse la cara ante las atrocidades cometidas diariamente desde Miraflores; o disfrutar de más tiempo libre para ir al gimnasio. Lo cierto es, que no ha sido suficiente tratar de banalizar cada tropelía de los cuerpos represores del régimen, escribiendo un simple y escueto tuit.

Para ponerlo en perspectiva, el hecho más relevante que involucra al “defensor del pueblo” en estos últimos tiempos, ha sido el emplazamiento público que su hijo, Yibram Saab Fornino le hizo en días pasados. En un video de aproximadamente 120 segundos el hijo mayor del defensor, trato de tocar la fibra del que hasta ahora, solamente muestra más músculos y depilación que sentido de responsabilidad con el país. Saab Fornino, además de fijar su posición ante los venezolanos, expresó a su papá, algunas inquietudes desde su rol de hijo y de estudiante de derecho.

Pero lo más resaltante de la alocución, es cuando exclama: “el muerto pude haber sido yo”; en alusión a Juan Pablo Pernalete, asesinado el pasado 26 de abril y que resultó ser amigo de Yibram Saab. Lo curioso de esto, es que el defensor solo se limitó a responderle al hijo que lo ama, sin dar respuesta certera a lo que no solo Yibram le solicita, sino toda Venezuela. Es evidente entonces, Tarek W. saab, decidió ser cómplice de un sistema que reprime, viola los derechos humanos y pisotea la constitución. Tendrá que bloquear a todo el país para que, en 140 caracteres, no podamos escupirle a la cara su negligencia y sordera institucional.

En cuanto a la actuación de la Fiscala General, sin dudas, es de igual complejidad a la situación venezolana. Doña Luisa, ha estado más solicitada que una diva durante el mes de abril y lo que va de mayo. En su última intervención ante los medios alternativos -dato curioso, vtv ahora no transmite nada de la FGR- dejó en tela de juicio, la acción represiva de todos los cuerpos de seguridad del Estado, en las diferentes protestas realizadas por la oposición. Por supuesto, el dardo envenenado fue directo al Gral. Reverol, ministro de Interior y justicia.

La FGR advirtió, que las sentencias 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia evidenciaban una violación del orden constitucional, catalizador adicional que incrementó y porque no, justifica las protestas opositoras que cada vez suma más personas exigiendo democracia y denunciando que hay una dictadura en el poder. “La paz no se decreta, se construye con actuaciones”, dijo Ortega Díaz en una de sus expresiones más contundentes.

A todas luces existe una fractura -a cuenta gota si se quiere- de la FGR con el madurismo. Es evidente, más que un impase, como lo catalogó el dictador, la actitud de Luisa Ortega define una postura ante las atrocidades cometidas por la GN, paramilitares y PNB, pero, sobre todo, por la pretensión del régimen de quedarse en el poder a toda costa. Ortega es una mujer inteligente -según quienes la conocen- y comienza a sacudir sus culpas -que son muchas- tratando en estos momentos históricos y decisivos, de buscar un paracaídas que la ayude aterrizar, sin tanto daño, de la caída en barrena de Maduro y sus malandros. Obviamente, la Fiscal no se pasará a las filas opositoras, pero navegará en las aguas institucionales de la constitución y la fiscalía.

Por ello, no puede sorprendernos que Luisa Ortega Díaz haya concedido la entrevista, a uno de los diarios más representativo de EE. UU., The Wall Street Journal (WSJ), donde soltó perlas de este tenor: “No podemos exigir un comportamiento pacífico y legal de los ciudadanos si el Estado toma decisiones que no están de acuerdo con la ley”. Por otra parte, calificó a la Constitución venezolana como “inmejorable”. “Esta es la Constitución de Chávez”. No es casualidad que la FGR haya ofrecido una entrevista de este calibre, a un diario del imperio mismo, más aun, cuando la represión y las violaciones de DDHH contra manifestantes han sido brutales en los últimos días.

Las horas oscuras todavía transcurren, casi podría decirse, que las medimos con un reloj de arena; son interminables. La incertidumbre seguirá pasando factura a los venezolanos mientras el régimen siga en el poder, pero a pesar de no saber cómo ni cuándo cae la dictadura, querido lector, el desplome definitivo está en marcha y es inevitable.

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