Por Anahis Cruz

Joiren Rangel es una abogada de profesión y cocinera de corazón, que como miles de venezolanos tomó a sus hijos y cargada de miedos en las maletas decidió dejar su casa, su tierra, sus afectos y salió para irse a los EEUU con el anhelo de darle una nueva vida a sus hijos, dejando en Maracaibo sus viejos sueños.

Hoy es una exitosa empresaria asentada en Utah, después de años de lucha, de miedos, lágrimas, trasnochos y mucho trabajo consolidó su propio negocio, uno de los lugares de comida venezolana más reconocido de la zona, el «Arepón Venezolano», rememorando así al principal plato de su Venezuela natal, porque hablar de arepas es hablar venezolano.

Sus inicios

Joiren comenzó vendiendo sus platillos entre amigos, familiares y conocidos y jamás imaginó que su comida llegara a tener tanto éxito y reconocimiento. «La gente me empezó a conocer en un evento de la agrupación “Vos Veis”, a mi nunca se me olvida cuando llegué a mis primeros 500 seguidores, desde allí me comenzaron a conocer más y a tener más clientes». Luego siguieron los eventos de verano «ya son cuatro años, y allí fue que me más me dí a conocer» dijo con una sonrisa y picardía entre sus labios.

Su emprendimiento «El Arepón Venezolano» ha seguido creciendo, hace catering para eventos, no sólo para venezolanos, su fama ha ido creciendo tanto que hasta los famosos que residen en Utah la contratan. Quién podría resistirse al menú que ella ofrece para fiestas, eventos, cumpleaños, matrimonios y cualquier reunión familiar.

El “Arepón Venezolano” es un lugar tan acogedor y familiar que los clientes hacen reservaciones para festejar allí sus celebraciones por cumpleaños, bautizos, comuniones y hasta para bodas.

Cómo una especialista en leyes termina en la cocina

El temor a lo nuevo, al idioma, a los cambios, la responsabilidad de criar cuatro hijos en un país distinto y desconocido la motivó a dedicarse a la cocina. «En noviembre cumplo seis años que emigré y desde el primer momento en que llegué comencé a vender comida porque yo tenía mucho miedo de salir a la calle, pero tenía la necesidad de obtener ingresos y ésta fue la manera como pude apoyar a mi familia económicamente», sin ni siquiera sospechar que se consolidaría con el tiempo en el negocio familiar. Ahora ella genera empleos, contrata al personal que la ayudan a darle vida al «Arepón Venezolano».

Rangel reconoce que jamás imaginó las puertas que le abriría el mercado de alimentos y la elaboración de platillos venezolanos, que haría nuevas amistades, que encontraría en medio de tierras tan lejanas a nuevos amigos que se convirtieron en familia y que le ofrecieron todo el apoyo necesario para levantarse en cada caída.

Embajadora de nuestra cocina

Eso es Joiren Rangel, una embajadora de la comida venezolana, del pabellón, de las hallacas, del pan de jamón, los crujientes tequeños y pasteles de carne mechada, de la empanadita de cazón y por su puesto de la reina de la cocina criolla: la arepa.

Sólo así, como embajadores podemos ver a los venezolanos que desde fuera se dedican a exaltar la comida típica venezolana, esa que se añora cuando se está lejos de casa, del calor de los tuyos, del olor a la comida de mamá, a la sopa de la abuela. Cada mañana Joiren se levanta para revolver esos aromas en la cocina y deleitarnos con las más sabrosas comidas que llevan el tricolor nacional desde la 194W Center St Orem y donde te espera un cartel que dice “Gracias a todos los que tienen corazón de arepa”.

Es tan rica su comida que no hay nacionalidad que se resista a sus sabores, por eso en incontables ocasiones «y desde la apertura del local hay muchos americanos que vienen a comer arepas, hacen incluso sus celebraciones aquí con el sabor de nuestra comida», sin duda un éxito que nos llena de orgullo a todos los venezolanos.

Escuchar decirles que las arepas «son súper deliciosas» no es cualquier cosa, es que su sabor es tan noble y tan único que se hace irresistible, además sus muy variadas presentaciones hacen que sean para el gusto de todos. La reina pepiada, la de carne mechada, pollo asado, jamón y queso, huevo y tocineta, lomo negro, pernil horneado, chorizo, queso de mano, frita o asada, un sin fin de variedades para todos los gustos.

Sin miedo que si se puede

«No tengan miedo» concluyó esta entrevista Joiren cuando le pedimos que dejara un mensaje a los venezolanos que como ella también dejaron la seguridad de sus afectos, de su casa, de su tierra. «Todo lo que desees de corazón lo puedes lograr, lo único que necesitas es tener paciencia y saber que todo llega en su momento y no cuando lo queremos, todo es un proceso» . Que no todo es magia, no todo es inmediato, que las cosas llevan sus tiempos, pero con esfuerzo, dedicación, constancia, honestidad y sobre todo con mucha paciencia porque «los permisos con la ciudad, darte a conocer con tu marca, todo tiene su tiempo».

Los sueños se cumplen y Joiren es testigo de que si se pueden alcanzar, pero sobre todo es un ejemplo de ello.

 

Producido por Leider Duran.

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