Por Anahis Cruz

Ésta es la historia de Leanys Bermúdez, una migrante venezolana de 30 años de edad que genera más de 40 puestos de trabajo en EEUU. Cuando llegó a Utah para hacer de esa ciudad su nuevo hogar, no imaginó que llegaría a ser una exitosa empresaria. Sus primeros días, duros por demás, los pasó tocando puerta por puerta para encontrar un empleo.

Aunque estudió y se graduó en Venezuela de Comunicadora Social en su Maracaibo natal, tras emigrar, no ejerció como tantas veces lo pensó en las aulas de la universidad donde se formó durante 5 años para «trabajar en los medios». Su vida dio un vuelco de 360 grados y lejos de las cámaras, los diarios y la radio, hoy es una empresaria exitosa dedicada al ramo de bienes y servicios de la mano de su esposo Alejandro Jarquín con quien formó una familia y con quien tiene dos hijos.

El duro «comenzar»

Con nostalgia y mucho orgullo Leanys recuerda sus primeros días fuera de casa, en una ciudad desconocida, con gente que no había visto ni le eran familiares, llena de miedos, pero con metas que alcanzar. «Ninguna llegada a otro país es fácil, creo que todas las llegadas son difíciles, con historias distintas. En mi caso fue un poco diferente porque tenía la ciudadanía americana pero no sabía nada de negocios» confesó orgullosa por poder mirar atrás y reconocer lo mucho que ha logrado.

«Llegué aquí con 19 años, apenas saliendo de la universidad. Como todos, vivía en un cuarto, no tenía carro, tenía que agarrar autobús para salir a trabajar y hacer mis diligencias, tenía mis limitantes, porque hace 10 años atrás no existían las aplicaciones que hay ahora para conseguir trabajo y había que ir tocando de puerta en puerta hasta conseguir una oportunidad de trabajo».

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Las vicisitudes no la desanimaron, las dificultades la fortalecieron y hoy quiere con su experiencia ser un ejemplo para los cientos de migrantes que siguen buscando fuera de su país un mejor futuro. Quiere demostrar que, con trabajo, esfuerzo, sacrificio, honestidad y mucha constancia se alcanzan las metas.

El secreto: «Mucha disciplina»

Las cosas se consiguen luchando, trabajando por ellas, con esfuerzo y sobre todo con mucha «disciplina». El esfuerzo es uno de los caminos para alcanzar nuestras metas. Sin importar que tan grandes o pequeñas sean. «Con el tiempo aprendí a tener disciplina, a tener constancia a no dejarme vencer por las dificultades, a vivir mi propia experiencia y no dejarme llevar por los fracasos de otros. Trabajaba muchísimo, de lunes a domingo, desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche».

Con orgullo Leanys recuerda que ni en su primer embarazo pudo dejar de trabajar, hoy sonríe de verse y sentirse fuerte, empoderada, luchadora, que junto a su familia cada día es capaz de alcanzar nuevas metas.

«Yo tenía un propósito, yo tenía una meta. Cuando tuve a mi primer hijo y a la semana me tuve que ir a trabajar porque no podía darme el lujo de quedarme en la casa, yo tenía un propósito y era estabilizarme, forjarme un futuro para mi, para mi hijo, para mi familia». Y esa estabilidad llegó a su vida y ahora es ella quien ayuda a muchas otras familias tras generar decenas de puestos de trabajo.

A través de las empresas que fundó junto a su esposo quien por cierto también es un migrante originario de México, hoy le da empleo a más de 40 personas, consolidándose como empresaria en el área de los servicios y a través de 11 comercios que ha logrado consolidar en el mercado.

«Lo principal es ser disciplinado y tener los propósitos claros de lo que quieres lograr», es el consejo que hoy Leanys le da a los migrantes que como ella decidieron iniciar una nueva vida lejos de su tierra buscando un porvenir. Sabe que la disciplina es el secreto en sus muchas victorias. «A veces creemos o queremos que las cosas se den rápido, pero no es así, todo tiene su tiempo y su trabajo».

Celulares, carros e inmuebles

Los negocios de Bermúdez son diversos, pero todos en el ramo de bienes y servicios. “Lea” como cariñosamente le dicen sus amigos y familiares, se dedicada a ofrecer desde un mostrador productos de consumo masivo. Pero no siempre fue así, para llegar a donde está hoy fueron necesarias muchas semanas, muchos meses y fines de semana de trabajo y de doblar turnos, de sacrificios que hoy la retribuyen.

«Yo tenía que pagar mi carro y el cuarto donde yo vivía y me quedaban 20 dólares para la comida, sólo me podía comprar un paquete de harina, un paquete de queso y hacía arepas todos los días», sonríe entre vergüenza y orgullo, con ese sabor que sólo sienten quienes han pasado por ello.

«Hoy no tengo jefe, soy mi propio jefe y además estoy muy orgullosa de generar puestos de trabajo». Es propietaria de la franquicia «My choice Wireless» con 9 sucursales en Utah, donde se dedica a la telefonía móvil, venta de accesorios, líneas y equipos celulares. Viendo las necesidades de la población, recientemente decidió junto a su esposo iniciar en el mercado de compra y venta de autos usados a través de la marca «Choice Auto Group Inc» que ofrece financiamiento y facilidades de compra.

Además, ofrece a través de «Rental Properties» ofrece exclusivamente inmuebles de alquiler.

Historias de éxito como la de Leanis, con su matiz tricolor, nos llenan de esperanzas y nos animan a seguir adelante, emprendiendo y soñando, porque los sueños si se cumplen.

 

 

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