Por Anahis Cruz

Su vida es un ir y venir con cambios drásticos que lo han llevado al éxito. Él es Enrique Guzmán, un venezolano de 42 años de edad que nació en Caracas, pero vivió muchos años en Barinas y tal vez eso lo llevó a formarse con una personalidad avasallante pero dulce en su interior.

Aunque lleva el tricolor en las venas, es y se siente un ciudadano del mundo que enaltece el nombre de Venezuela. De padre ingeniero y madre docente, descubrió por casualidad que su verdadera profesión, es estilista.

Por sus manos y con sus tijeras, en las sillas de las peluquerías en las que ha trabajado en han pasado artistas de todas las tallas y de todos los tiempos y de importante trayectoria No hay actriz, actor o músico que se resista a sus encantos. Suele estar entre los preferidos para sugerir un cambio de look. «Gaby Espino, Catherine Siachoque, Ninel Conde y Shannon de Lima son testigos de la calidad del trabajo que llevo adelante», comenta.

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Un mochilero que se convirtió en estilista

Cuando viajó como mochilero por más de 10 países en Europa, no pensó que su vida daría un cambio drástico tras pisar España, buscando estudiar administración y trabajando en ello conoció su verdadera pasión, el mundo de la belleza y el estilismo. «Llegué a Barcelona y dije ‘aquí me quedo’ y es allí donde descubrí mi talento. Comencé a trabajar en una academia de belleza en la parte administrativa como asistente del administrador, prácticamente le llevaba el desayuno, café, sus comidas, pero allí fueron mis inicios» refirió Guzmán lleno de orgullo.

De la mano del que fuera, tal vez el estilista de mayor reconocimiento en Barcelona, Lluís Llongueras Batlle, Enrique Guzmán comenzó a trabajar en una academia de belleza, «Llongueras Institute», dedicada a preparar estilistas procedentes de todas partes del mundo.

«Los designios de Dios son extraños, piden en la administración un asistente para el profesor, y yo me postulé, necesitaba el dinero y pensé en hacer los dos trabajos para obtener dos sueldos. Logré entrar como asistente de Lluís y en ese campo de batalla me flechó, me enamoró el arte, las ganas y el profesionalismo con el que Lluís impartía sus cursos. Fue increíble con LLuís Llonguera, precursor de la belleza y yo casualmente caí allí».

Fue así como Guzmán se olvidó de todo, abandonó la administración y comenzó a dedicarse por completo al estilismo en la academia de belleza. «Empecé lavando lo que ensuciaban los alumnos, asistía en todo, pasando brochas, pasándoles productos, manteniendo al día las estaciones de los peluqueros, que todo estuviera impecable y a la mano». Tras pasar dos años junto a su maestro se convirtió en su mano derecha, y así fue aprendiendo, creciendo.

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Una gira de éxitos: España, Venezuela, Estados Unidos

Por razones personales, Guzmán deja España y regresa a Venezuela. «Extrañaba a mi familia y decido regresarme. Lluís me ayudó, me fui como estilista y de una vez comienzo a trabajar”.

Cuenta que corría el año 2001, y Venezuela en ese momento tenía lo mejor del estilismo, era un país bien posicionado. “Para esa fecha estaban de gira «The Backstreet Boys», era la primera vez en Venezuela, y llegan a atenderse en el salón, guao, cerramos, los atendimos a todos para su concierto y para mi fue ‘yo quiero estar aquí’. Luego estuvo protagonizando Ana Karina Manco y querían que yo le hiciera el cambio de look, se lo hice y allí empezó mi boom en el gremio artístico».

Con los cambios políticos, Enrique deja Venezuela para radicarse definitivamente en Miami, Estados Unidos, y de la mano de Armando Benlolo y amparado por «Hair Salon Armandeus» se gana su sitial en tierras extranjeras.

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«Fue una apuesta grande, hace 15 años, Miami no era lo mismo que es ahora, era muy desolado, y venía de estar posicionado en Caracas, de ganar buen dinero a no saber, a irme a algo incierto. Fue una decisión difícil, pero tenía una intuición y dije ‘yo lo hago’ porque me encantan los riesgos, los retos y me lancé. Como todo comienzo no fue fácil, pero cada día fue un reto y fue la mejor decisión que he tomado en mi vida» afirma con orgullo tras los logros alcanzados.

Sin escuchar mucho a la gente y con un si en el corazón y en la mente, a sabiendas de los cambios y de que no era fácil emigrar nuevamente, dio el salto y apostó por una nueva vida.

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Su propia marca

Cómo a muchos, la pandemia de Covid-19 le trajo a Guzmán grandes cambios a su vida, vio necesario diversificar y multiplicar los ingresos. Junto a su pareja emprendió en diferentes áreas, desde siembras de ajíes dulces en México con denominación de exportación a toda norte-américa hasta productos de belleza con marca personal.

 

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 Blust On Profesional

«Me reinvente, tenemos una marca de skin care para caballero «MauMen: MM for Men» que nos mantuvo activos en pandemia. Nos reinventamos, antes del Covid-19 estaba acostumbrado a mi entrada y a la final vimos que era necesario tener otras entradas, si te falla una tienes la otra y te vas bandeando y a raíz de eso me reinventé. No puedo hacer sólo cabello y se fueron gestando los demás negocios».

Y fue precisamente en ese buscar diversificar los ingresos y consolidar nuevos negocios, que Enrique Guzmán aprovechando sus amplios conocimientos en el mundo de la belleza y estilismo emprendió con una nueva marca de color «Blust On Profesional», una línea de belleza, cosmética y de cuidado personal, con productos para el cabello y de venta exclusiva para salones.

«Los productos son diseñados y desarrollados por estilistas, para estilistas. Mi sueño es que todos los salones del mundo utilicen exclusivamente Blust On. Ya abrimos la distribución en Venezuela, este mes vamos a Honduras, Surinam, Puerto Rico, República Dominicana, Emiratos Árabes, Colombia y toda Europa.

 

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De primera en la lista, Venezuela, país que forma parte del proyecto. A mediados de este año Blust On podría llegar a los salones venezolanos. «Tendremos el lanzamiento en Venezuela con una master class y llevar todo el conocimiento y todo esta línea a mi país».

Otros proyectos

Enrique agradece a la vida las oportunidades recibidas, y es por ello que se ha empeñado en ayudar a jóvenes talentos. Siente que es una forma de en especial a Dios por las oportunidades que él ha tenido. Fue así como decidió apoyar proyectos y hacerse socio de micro-empresarios.

En su haber cuenta con diseñadora de modas, entrenadores y más. «Impulso al talento joven, con buenas ideas, invertir para crecer. No sólo es apoyo económico, también aporto mis conocimientos y experiencia para ayudar a obtener resultados óptimos. Evitando errores y hacerlo bien. Ese ha sido siempre mi secreto: si tú todo lo haces bien, en línea recta, terminas con proyectos exitosos, hay que hacerlo bien».

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«Mi meta es alcanzar más de 50 marcas, que yo pueda apoyarlos, siempre que las cosas sean bien hechas» es el mensaje de Enrique quien se abre día a día a nuevas oportunidades de negocios.

Producción: Leider Durán y Circuito Noticias

 

 

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