Por: Anahís Cruz 

Oscar Petit es un periodista curioso y decidido que emigró a EEUU hace 27 años buscando hacer cosas distintas a las que había hecho como reportero de televisión en Niños Cantores de Lara y como corresponsal de RCTV en la región centro occidental del país. Pasó de las noticias criminis a los espectáculos y hoy es uno de los periodistas hispanos más reconocidos y querido por los artistas en Hollywood y es venezolano.

Muchos años y anécdotas han pasado para que este cabimero se ganara el respeto y reconocimiento en la industria del espectáculo. Desde hace 25 años trabaja para Univisión, meta que se cruzó desde antes de salir de Venezuela y por la que luchó desde que llegó a tierras americanas, superando los obstáculos y barreras tan comunes en los migrantes y que en su caso no fue diferente, el idioma y el sistema, el dinero, la gente.

«Cuando llegué me tocó lavar platos, la persona que me iba a buscar en el aeropuerto nunca llegó, le pedí a un taxista que me llevara a un hotel bueno, bonito y barato, pero terminé en burdel. Olía muy mal, era un antro de mala muerte y terminé mordido por una rata y esa fue mi bienvenida a los EEUU, yo a las 3 de la mañana en el hospital con una antirrábica, una antitetánica y allí comenzó mi travesía».

Duro comienzo

«Oscarsito de Hollywood» como es reconocido hoy en el mundo de la televisión, pasó por varios empleos antes de conseguir una oportunidad en los medios estadounidenses. Vendió lentes, lavó platos, fue mesero y valet parking.

En medio de los duros trabajos que asumió seguía tocando puertas en los medios televisivos, llenando planillas, revisado las páginas amarillas y los diarios de la época, siempre con la esperanza de que su suerte cambiara.

«En Univisión me tiraban la puerta en la cara, no me recibían, no me atendían, pero yo quería seguir de terco y en la terquedad uno se pone intenso. No es fácil porque dejas tu zona de confort en Venezuela, tu trabajo perfecto, tu casa, tu cama, todo por aventurarte, y es rudo cuando llegas a ganar $1,25 por día y el autobús te costaba $1,75 y tenía que prestar 0.50 centavos de dólar para llegar a la casa».

De NBC a Univisión

Pero Óscar nunca perdió la fe. Hoy reconoce que la fe mueve montañas, pero advierte que hay que trabajar duro para lograrlo. Su primera oportunidad llegó a través de NBC en Carolina del Norte y luego su sueño, Univisión.

«La perseverancia vale más que el talento, uno tiene que ser perseverante, terco, seguir luchando, no rendirte a la primera que te digan que no, o encerrarte y sabotearte a ti mismo. Miro atrás y ya hoy son 25 años y es lo que quiero seguir haciendo hasta que me muera».

Su trayectoria en Univisión se ha alimentado en programas como El Blablazo, Despierta América y El Gordo y la Flaca. Comenzar en el mundo de Hollywood no fue sencillo.

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«En aquellos años ningún periodista latino tenía acceso al medio, sólo los americanos, a nosotros los latinos nos veían como poca cosa, pero ya sabes, la resiliencia, la supervivencia y la terquedad. A mi me ha funcionado que por cada no, yo digo si y aquí estoy después de tantos años».

Solidario y orgulloso de sus raíces zulianas

Tal vez es su experiencia como migrante, tal vez un poco de su personalidad o tal vez las buenas personas que se ha encontrado en el camino terminaron de forjar al ser humano que es hoy Óscar. En su camino ha intentado ayudar a muchas personas vinculadas a los medios de comunicación, y quizás sea porque reconoce, que pese a todo ha tenido «suerte de hacer y trabajar en lo que más le gusta».

«Creo que es necesario ayudar a los demás para que la rueda siga rodando. Nunca olvido mis raíces, de donde vengo, de donde soy, cada vez que puedo voy a Venezuela. Uno lleva el nombre a flor de piel, cualquier olor me lleva a mi país», comenta.

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Hoy este talentoso venezolano nacido en el Zulia es un embajador con sangre tricolor en el mundo del espectáculo, ha tenido el privilegio de entrevistar a cientos de artistas de reconocimiento y fama mundial.

Siempre elegir la mejor opción

El éxito es un indicador en el trabajo de Óscar, quien cree que los resultados que ha obtenido dicen de qué estamos hechos, de lo que somos y lo que somos capaces de lograr. En los momentos más difíciles en su camino como migrante se sintió muchas veces con sólo dos opciones: seguir adelante pese a las adversidades y trabajar el doble de ser necesario, o echarse al abandono y darlo todo por perdido. «Yo opte por la primera opción para demostrar lo que soy, trabaje mucho por ello, pero sé que Dios me ayudó», dijo.

Definitivamente cuando haces lo que te gusta sientes una satisfacción plena, estás a gusto y de alguna manera sientes que podrías hacerlo por siempre, al menos así se siente Óscar, quien en su extensa y productiva carrera siente que podría seguir trabajando en televisión, rodeado de artistas todo lo que le reste de vida.

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«No es mi trabajo, es mi pasión, yo me divierto, viajo, conozco gente, status, cultura, personas, me enriquece el espíritu, el alma, me sentí feliz cuando nos ganamos un Emmy, podríamos decir que con el Emmy nos ganamos un “Oscar” de la televisión, alguien de Cabimas, de Venezuela, que esté allí es un logro, me siento orgulloso, me da orgullo».

Reconoce que no es fácil dejar todo, tu zona de confort, tu país, la familia, muchos dejan negocios o trabajos para llegar a un país extraño, totalmente desconocido para comenzar a trabajar en cualquier cosa, sin reconocimiento, sin nombre y muchas veces en labores que no pensó hacer.

«Si algo puedo yo recomendarle a cualquier migrante bajo mi propia experiencia es que los sueños se sueñan, pero además se trabaja en ellos para conseguirlos y hacerlos realidad, si tú quieres ser doctor tienes que luchar y estudiar hasta conseguirlo».

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Óscar tiene una filosofía de vida, cree que la tienes fácil si te la pones fácil tú mismo, la tienes difícil si tú te la pones difícil. obviamente en la vida no todo es color de rosa. «En la vida no todo es que llegaste y lo lograste, te vas a encontrar con contratiempos, con racismo, con la barrera del idioma, que estás en un país que no es el tuyo, los papeles, mil cosas, pero las ganas que no te las quite nadie, tus deseos son tuyos».

Fundación Amor y Vida

Retribuir un poco de lo que ha recibido es fundamental para Óscar, quien comparte su vida de luces, cámaras, espectáculos en Hollywood, artistas de renombre y niños huérfanos enfermos de Sida. «Así le devuelvo a la vida todo lo que me ha dado»

«Estoy muy bendecido por todo lo que he logrado y hay que devolverlo al mundo, a la vida. ‘Amor y Vida’ es una fundación que ayuda a niños con VIH que son huérfanos, que no tienen a nadie. He recibido prendas de muchos artistas, se subastaron y obtuvimos 25 mil dólares para atender a esos niños que tanto lo necesitan. Los visito cada vez que puedo, les llevó provisiones, lo que necesitan».

De esta manera Oscar devuelve un poco de las bendiciones que ha recibido en la vida.

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