Por Anahis Cruz

Santiago Fernández Saín es un joven venezolano que con su sazón poco a poco va conquistando los paladares del mundo. Con sus 28 años de edad ya tiene en su haber «dos Estrellas Michelin» gracias a su estilo y dirección en el restaurante japonés «Tokio: Maz», una extensiń del limeño Central e Virgilio Martínez.

Este talentoso venezolano nació en Caracas, y desde muy joven se sintió atraído por la cocina, a diferencia de los chicos de su generación, no estaba pendiente de los balones, bicicletas o videojuegos, pasaba su tiempo entre recetas de cocina y perfeccionando un estilo que más adelante junto a su gran disciplina le permitirían ganarse un sitial en las cocinas del mundo gracias al apoyo que recibió de sus padres.

Desde pequeño supo lo que quería ser, a los 10 años de edad ya tenía claro que su mundo era los fogones. «Empecé a preparar alimentos desde pequeño con mi mamá, hacíamos cosas juntos, desde allí lo supe y comencé a estudiarlo cuando tenía 14 años. Al cumplir los 15 ya había comenzado a trabajar en reconocidos restaurantes, hasta que a los 17 años decidí irme a España a estudiar un grado superior en gastronomía en el instituto Basque Culinary Center«,  adscrito a la Universidad de Mondragón con sede en San Sebastián, España.

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Tras radicarse en Europa y estudiar una carrera universitaria de gastronomía, Fernández dió el salto necesario para completar su formación, transformando su pasión en un estilo de vida.

Mientras realizaba sus estudios universitarios en gastronomía, pasó por las cocinas de varios restaurantes reconocidos, viajando entre España y Perú y perfeccionando técnicas, estilos y gustos hasta que decide radicarse en Lima para comenzar a formar parte de la plantilla del «Central» a manos del reconocido chef de fama internacional Virgilio Martínez, restaurante que por cierto, en los últimos 10 años siempre ha ocupado el ranking entre los 5 mejores restaurantes del mundo y en 2023 quedó seleccionado como el mejor de los mejores.

Tras alcanzar experiencia y destrezas, Virgilio Martínez, le dio a Fernández la importante responsabilidad de dirigir Maz en Tokio, que con su rígida disciplina y ahínco se ganó.

 
 
 
 
 
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El mundo gastronómico

«Esta carrera es de mucha humildad, cuando creamos un plato para un restaurante siempre lo haces sabiendo de que lo que se hace está a nombre del restaurante y el chef», reconoció Fernández, quien a pesar de sus dos Estrellas Michelin, conserva la humildad del principiante y reconoce que en la sencillez se encuentra la grandeza de las cosas y el éxito. «Comencé sin pensar en que mi nombre se diera a conocer».

Hoy Santiago está en Japón, dirigiendo MAZ, restaurante vinculado al Central Restaurante de Perú. «Japón es un país muy desarrollado y eso ha permitido que puedan darle un seguimiento a lo que hacemos, trabajamos duro para llevar arriba esta propuesta».

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«Nos ofrecieron abrir un restaurante en Tokio y Virgilio quería saber si me gustaría ser el chef de ese restaurante. Me lo propuso como algo normal, casual y asumí el reto con tranquilidad, disimulando mi emoción, que con 24 años se me presentaba esa oportunidad y que no me lo esperaba».

El proyecto surgió antes de la pandemia, la idea era abrir en 2020, pero todo se fue retrasando trastocado por la pandemia mundial de Covid-19, hasta que MAZ finalmente pudo abrir sus puertas en 2023. «Me ayudó mucho haber pasado algo como lo de la pandemia para poder fortalecerme mentalmente y aprender cosas que no conocía y poder lograr un proyecto como este».

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La pandemia y sus enseñanzas 

Cuando llegó la propuesta, Virgilio y Santiago no se imaginaron que los planes se verían trastocados por la pandemia que no pasó inadvertida por la vida de nadie en estos últimos cuatro años. Sin embargo para Santiago fue de provecho, aunque no era lo planificado sacó lo mejor dadas las circunstancias

«Me fui preparando mentalmente para lo que iba a ser este cambio, siempre hay un choque más que todo cultural, la tecnología me facilitó las cosas, para que no me afecte en el dia a dia y me he dedicado a aprender. La pandemia me dio ese tiempo necesario para prepararme más y mejor». 

360 grados

La diferencia entre la cultura latina y la oriental es enorme, polos opuestos. Las costumbres, tradiciones, lenguaje, alimentos, educación y estilos de vida. Desde cualquier óptica la diferencia es marcada y sobre todo enriquecedora. Así lo sintió y sigue sintiendo Santiago, quien pasó de vivir en la trajinada Caracas a la fría Lima, pasando primero por su formación académica en España. «Agradezco enormemente que sea un país tan diferente porque estoy aprendiendo por temas del idioma, por los clientes, conociendo gente, culturas, con un equipo que es bien diverso, el 40% de la plantilla está conformada  por extranjeros. Hay venezolanos, peruanos, holandeses, colombianos, es bastante variopinto el equipo»

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Así es como resumió los cambios en su vida el chef Santiago Fernández, quien cree que los sueños que bien se trabajan y luchan, si se alcanzan. «Es loco como la vida da vueltas y las cosas van cambiando, de admirar a Virgilio Martínez pase a ser su alumno, luego su empleado y ahora su socio». 

Venezolanos en la cima

Este joven venezolano se ha puesto como meta regresar algún día a su país. Por los momentos lucha por resaltar el tricolor de la bandera y que todos reconozcan el nombre de Venezuela. «Si la gente ve que somos más los que tenemos buenas actitudes, podemos revertir las posiciones, resaltar lo positivo y que eso quede al final con los buenos ejemplos que van a ir decantando, ver hacia adelante y fijarnos en los casos con éxito y dejar atras lo demas, que los venezolanos buenos somos más».

Venezuela tiene mucho talento, muchos venezolanos talentosos, resilientes, transformado las adversidades en éxitos. «Mi sueño es regresar a mi país, regresar a Venezuela y establecerme allí, las ganas de regresar siempre están allí y hay cosas que tengo que lograr para regresar. Quiero abrir mi restaurante, mis restaurantes, uno, tal vez varios, pero quiero regresar y aportar mi grano de arena. Trabajo para eso, y se que se dará. Se que me falta tiempo, pero se que cuando esté preparado se que voy a hacerlo. La idea es aportarle al país con mis productos, con mi cocina»

Fernández cree que es momento de no subestimar el potencial que cada uno lleva dentro «que no te importe lo que digan o piensen de ti, hay que trabajar fuerte y con pasión para lograr lo que quieres, ponerle empeño y ganas».

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Entrevista y producción:Leider Duran 

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